Cómo (y por qué) hacer caldo con las sobras de verduras

Me ha pasado en un par de ocasiones que, cuando le pregunto a alguien qué ingredientes lleva el platillo tan delicioso que cocinó, es raro que se mencione el caldo en cubitos, ya que prácticamente se considera como «el ingrediente secreto» de la cocina, dado que muchas personas lo utilizan no solo para hacer sopas, sino para realzar el sabor de los alimentos.

Pero, después de escuchar los ingredientes y no identificar en esa lista el sabor tan intenso y peculiar que percibo, e insistir en que debe faltar alguno, entonces es cuando me responden: «¡Ah! Y le puse un poquito de knorr» (para quienes no sepan, Knorr es una de las marcas más populares de caldo en cubitos en México).

Y sí, es de esperarse que este tipo de producto sea tan popular, ya que, por mera tradición o por la vida acelerada que predomina o por su sabor tan «adictivo», se ha convertido para muchos en una necesidad adquirida, y además, tan conveniente que es comprar estos cubitos y solo agregarlos a los platillos, y así, como por arte de magia obtener un caldito en segundos y potenciar al máximo el sabor de la comida. Qué rico, ¿no?, pero… ¿a qué costo?


¡Chin!, ¿pues qué contienen los caldos procesados?

El caldo industrializado, al ser un condimento ultraprocesado básico en las despensas mexicanas, usado en una gran cantidad de platillos y consumido con tanta frecuencia, el efecto de sus ingredientes en el organismo tiene consecuencias, al punto que, cuando no se incluye, la comida puede sentirse «desabrida»; esto sucede porque las papilas gustativas se «acostumbran» a tanta sal, grasa y aditivos químicos que contienen, por lo que es más difícil poder deleitarlas con el sabor real -y delicioso- de los alimentos naturales. Y por ello, la gente lo sigue consumiendo, porque busca satisfacer ese gusto adquirido de ese sabor tan… peculiar.

Si no has tenido la oportunidad de leer la etiqueta de estos caldos en cubitos, aquí te comparto la del caldo de vegetales:

Si te fijas, las pobres verduritas hacen un esfuerzo por tratar de aparecer aunque sea un poquitito en el listado de ingredientes, pero es difícil robar protagonismo a los nocivos. Pero eso si, en la etiqueta frontal se indica -y hasta en color verde-: «con vegetales y hierbas de origen natural». Esto es parte del healthwashing, el equivalente al greenwashing pero de la industria alimentaria. Y esos son solo los elementos contenidos en el caldo vegetal, los del caldo animal también están para llorar (por donde lo queramos ver: por la salud humana, por los animales, por el medio ambiente).

La mayoría de los ingredientes mencionados no deberían incluirse en productos alimenticios porque no son alimentos REALES, son productos dañinos para nuestra salud, especialmente cuando son consumidos con mucha frecuencia, como el colorante caramelo (estudios han demostrado que puede tener efectos cancerígenos); glutamato monosodico, inosinato y guanilato disodicos (potenciadores de sabor con alto nivel de toxicidad, que actúan en el cerebro incitando a querer seguir comiendo más cantidad del producto); aceite vegetal hidrogenado (con grasas trans, que propician enfermedades cardiovasculares e inflamación); entre otros.

Este tipo de productos «alimenticios» son de esos que al leer la etiqueta te hacen reflexionar y querer tomar acción, ya que prácticamente estamos pagando (con nuestro dinero pero también con nuestro tiempo) por contaminar el medio ambiente (con empaques de un solo uso, prácticas insostenibles, etc.) y afectar nuestro organismo (con ingredientes tóxicos)… ¿pues de qué se trata esto? ¿hasta cuándo? Ya no más.


Alternativa sostenible

Afortunadamente hay alternativas, así que en lugar de comprar un caldo procesado, mejor preparar uno casero, natural, fácil y –aquí viene lo fascinante– ¡aprovechando las sobras de verduras! Para hacer rendir el tiempo, generalmente lo hago el día que cocino para toda la semana (batch cooking), ya que es muy sencillo de hacer, super económico, saludable, evito los empaques de un solo uso y reutilizo los residuos de los vegetales, en lugar de mandarlos directamente a la composta.


La receta

INGREDIENTES

  • restos de vegetales, por ejemplo: cáscara y puntas de papa, cebolla, cebollino, zanahoria, calabacita; tallos de apio, cilantro, champiñón; etc. (trata de usar con moderación los que pueden cambiar el color al caldo, como el betabel; los que pueden fermentarlo, como el tomate; o los que pueden amargarlo, como el coliflor y el brócoli)
  • agua
  • ajo
  • un pedazo de cebolla
  • laurel
  • tomillo, orégano o las hierbas de tu preferencia 
  • pimienta gorda
  • sal gruesa
  • cúrcuma (le da más color al caldo)

Los 2 primeros ingredientes son esenciales, los demás son opcionales =)

PROCEDIMIENTO

  1. Coloca los restos de vegetales en una olla.
  2. Agrega suficiente agua para cubrirlos.
  3. Agrega todas las hierbas y especias.
  4. Deja que hierva por unos minutos.
  5. Baja el fuego, tapa, y déjalo por lo menos 30 minutos o hasta que todos los vegetales estén suaves. Conforme baja el nivel del agua, puedes agregar más hasta cubrir las verduras en su mayoría.
  6. Apaga el fuego, cuela el caldo, utilízalo en el momento o deja que se enfríe por completo para posteriormente guardarlo en el refrigerador y/o congelador.
  7. Los restos de vegetales los pongo en la composta. Así que esas verduritas se aprovechan de todo a todo =).

Notas:

1

Los restos de vegetales (limpios y en buen estado) los voy guardando en el congelador en frascos de vidrio para conservas (generalmente de 1 litro; recuerda no llenarlos por completo porque el contenido se expande), pero puedes utilizar cualquier recipiente apto para congelador. Lo misma aplica para guardar el caldo en el conge.

2

Si quieres congelar el caldo en pequeñas porciones, puedes hacerlo en cubitos, usando charolas para hielo. Solo cuantifica (por ejemplo, en cucharadas) el caldo que le pones a los cubos, para que te sea más fácil saber cuánto agregas a tus platillos.

3

El caldo se conserva máximo una semana en el refrigerador; en el congelador dura meses (tip: anota la fecha de realización en el recipiente). Puedes usar el caldo para hacer cualquier platillo, como sopas, cremas, currys, arroz, quinoa, lentejas, etc.


Esta es de las recetas que cambian totalmente el juego, ya que por ejemplo, en mi caso, contribuyó a la transformación de mi perspectiva y dinámica en la cocina, ya no solo enfocándome en la preparación de la comida, sino también en explorar alternativas para la autosuficiencia, disminuir los residuos y el desperdicio de alimentos. En estos tiempos de múltiples crisis e injusticias, algo tan simple como hacer un caldo casero de restos de vegetales se convierte en un acto revolucionario ♡.


Por: Carolina Vargas Rubio ♡  laperronalife.com          

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