9 consejos para un hogar más sostenible

En los talleres que imparto y platicando con amigos y familiares, una de las preguntas más frecuentes que recibo es: pero entonces, ¿cómo podemos hacerle para que la situación cambie (haciendo referencia a las múltiples crisis que vivimos en la actualidad, y a la inacción de algunos gobiernos, empresas e individuos para impulsar el cambio)?

La respuesta es simple – y compleja a la vez-: Necesitamos tomar conciencia individualmente para comenzar a tomar acción en nuestro círculo de control y posteriormente expandirlo. El cambio sistémico es colectivo, pero inicia en lo individual«sé el cambio que quieres ver en el mundo».

No te mentiré y muchas veces las personas se rehusan a creerlo (a veces hasta a mi me pasa, no lo negaré, en esos pequeños y esporádicos momentos en los que me visita el sentimiento de desesperanza). Entre otras cosas, lo que sucede es que es común que nos ciclemos en lo negativo (tantas noticias e información que va y viene en los medios de comunicación tradicionales y redes sociales), y, además, a veces no alcanzamos a visualizar el hecho de que tengamos tanto poder -y responsabilidad- con nuestras pequeñas acciones del día a día.

Pero, ¡somos casi 8,000 millones de humanos en el planeta!, y nuestro impacto es tanto que ya hemos ocasionado cambios en todos los principales ecosistemas y en el clima, al punto que la era geológica actual está siendo denominada el Antropoceno (el prefijo antropo significa ser humano) por la comunidad científica, debido a los cambios masivos que la actividad humana tiene en el planeta. Ahora dime tú si tenemos o no el poder del cambio, para mal o para bien.


Hace varios años, por allá del 2014 más o menos, comencé a tomar mayor conciencia sobre el impacto de nuestras acciones en el medio ambiente (ya no solo en los animales humanos y no humanos, así que mi campo de acción activista también se extendió) lo que nos llevó a tomar acción y hacer pequeños cambios en nuestros hábitos de consumo, como llevar las bolsas reutilizables para hacer la compra y evitar los plásticos desechables; y también pequeños cambios en nuestro hogar, como separar nuestros residuos para su reaprovechamiento. Solo que ahora caigo en cuenta que no fuimos documentando ni compartiendo los experimentos en el momento. Así que, pasó el tiempo y todos estos nuevos aprendizajes se convirtieron en hábitos y en nuestra nueva normalidad.

De hecho, escribir este artículo se convirtió en una necesidad personal, ya que por diversas circunstancias, estamos viviendo temporalmente en casa de nuestra familia, donde además de conservar valores que me inculcaron desde pequeña, como «el hacer el bien sin mirar a quién»; también conservan algunos hábitos «de la vieja escuela», que desafortunadamente son la normalidad de gran parte de la población. Por mencionar algunos: el despilfarro de recursos (por ejemplo, el agua), favorecer la cantidad sobre calidad (de cosas materiales), percibir los residuos como basura no como recursos, entre otros.

Vivir esta nueva experiencia (regresar a vivir a la casa de tu familia a los 40 años es bastante interesante jejeje) nos ha permitido «salir de nuestra pequeña burbuja de sosteniblidad» y regresar a la realidad, logrando una mejor comprensión del porqué de la perpetuidad de los hábitos de consumo «tradicionales» en esta época moderna, y de la gran incongruencia entre esos hábitos y la situación actual del planeta.

Pero, también, me dio esperanza el hecho, de que a pesar que mi mamá y mi tía son de otra generación (y siendo realistas, en general, el ser humano entre más viejo, más le cuesta aceptar y adaptarse a los cambios), aceptaron gustosas hacer algunos cambios, por ejemplo: me permitieron enseñarles a clasificar y separar sus residuos, y ¡ya ellas lo hacen solitas!; mi mamá ya tiene muchos años siendo vegana y mi tía hace un par de años comenzó a eliminar de su dieta algunos alimentos de origen animal; mi mamá va con sus bolsas reutilizables a hacer la compra y comenzó a reutilizar frascos de vidrio en lugar de usar topers de plástico… ¿Qué perronas estas señoronas, no? Son inspiración y ejemplo a seguir para los de su propia generación y las demás generaciones 😉


Así que, esta experiencia nos está permitiendo revivir esa transición hacia la sustentabilidad en el hogar que nosotros vivimos años atrás, por eso aprovecho para compartirla contigo, teniendo en cuenta que haciendo pequeños cambios en el hogar es una de las formas más simples y con mayor impacto que podemos comenzar a hacer. Sin importar el tamaño, ubicación, cantidad de miembros en la familia, presupuesto, etc., siempre existirán áreas de oportunidad y mejora donde podemos poner manos a la obra.

De modo que, ¿podemos contribuir a salvar el planeta desde nuestro hogar? ¡claro que sí! y para esto, te comparto 9 acciones sencillas (¡y muchos tips!), que en su mayoría requieren mínima o nula inversión de dinero (y por el contrario, a corto, mediano y largo plazo ¡te ahorran bastante!), que nosotros hemos aplicado en casa (y ahora algunas en casa de nuestra familia también) y que te pueden ayudar a tener una vida hogareña más sostenible, saludable y armoniosa.


1. Gestiona tus residuos

En México se generan aproximadamente 120,000 toneladas de basura diarias, más o menos 1 kilo por persona. De estos residuos que se generan, en promedio, 50% son orgánicos, 30% son reciclables y el 20% son no valorizables. Así que, echando números rápidos, si cada persona recicla y composta… ¡¡¡evitaría enviar a la basura el 80% de sus residuos!!!

Para comenzar a reciclar, revisa esta sección, y para iniciar tu composta casera, checa este post.

2. Dile adiós al plástico

A corto plazo, el adquirir artículos de plástico puede parecer una buena idea, entre otras cosas, por su accesibilidad y bajo costo; pero el precio que hay que pagar a largo plazo es muy alto, para nuestra salud y el planeta entero, considerando que se producen al año aproximadamente 380 millones de toneladas de plástico a nivel mundial y aproximadamente 10 millones de toneladas terminan en los océanos.

¿Cuántos tópers de plástico hay en tu alacena? ¿cuántos productos en envases de plástico hay en tu baño? ¿cuántos artículos (decoración, juguetes, etc. ) en tu hogar son de plástico?

«No hay artículo más ecológico que aquel que ya tienes», por lo que, los siguientes tips son para artículos que necesites sustituir en el futuro, por ejemplo: elige ropa y textiles de materiales naturales (como algodón -si es orgánico, mejor-, cáñamo, lino); prefiere artículos hechos de materiales duraderos e inocuos, como utensilios de metal, bambú, vidrio, etc.; reutiliza frascos de vidrio; utiliza utensilios de limpieza de materiales naturales (escobas, estropajos, entre otros).

3. Dale la oportunidad a los reutilizables

No solo los artículos de plástico de un solo uso (que por cierto representan casi el 50% del plástico que se produce anualmente en el mundo) son una amenaza para las comunidades y ecosistemas, sino cualquier artículo de un solo uso de cualquier material (papel, metal, vidrio, etc.)… ¿Cuál es la necesidad de extraer y gastar recursos en algo que utilizaremos una sola vez, por unos minutos, y con una alta probabilidad de que termine en la basura? Considerando que, por ejemplo, solo el 9% del plástico en el mundo se llega a reciclar.

Esta acción es de las más sencillas a implementar, ya que para cada desechable, existe una versión reutilizable, y muy probablemente ya la tengas en tu hogar. Por ejemplo:

  • En casa: utiliza servilletas de tela, trapos para la cocina, envases retornables, charolas para hacer hielo, etc.
  • Al salir de casa: lleva contigo un vaso o termo, plato, cubiertos, tóper, bolsa de tela, etc.

4. Cuida el agua

Este recurso que es esencial para la vida, se nos está yendo… ¡como agua entre los dedos!, literal. El desperdicio de agua es tanto que se estima que para el 2025, 2/3 de la humanidad vivirá en zonas con escasez moderada o severa de agua. La disponibilidad de agua fresca en el planeta es cada vez más limitada debido a su contaminación, cambio climático y sobrepoblación humana; de aquí radica la importancia de hacer un uso racional y sostenible de este recurso.

Algunas acciones sencillas para evitar su desperdicio y reaprovecharla en casa:

  • capta y reutiliza el agua del lavado de frutas y verduras
  • favorece los regaderazos de 5 minutos (si puedes en menor tiempo, ¡mejor!)
  • mete una cubeta a la regadera para colectar el agua mientras se calienta y posteriormente reutilizarla
  • capta el agua de la lavadora en un contenedor para reutilizarla
  • ciérrale a la llave mientras enjabonas los trastes y mientras te cepillas los dientes
  • barre la banqueta, no la riegues con manguera
  • riega las plantas temprano por la mañana o por la noche, para evitar la evaporación
  • no tires el aceite usado por el desagüe
  • capta el agua de lluvia para su reutilización
  • instala dispositivos ahorradores (en los grifos, regaderas, sanitarios)
  • consume responsablemente, ya que prácticamente toda actividad humana y la producción de todo requieren agua

5. Utiliza productos naturales y biodegradables

Hay que ser cuidadosos a la hora de elegir los productos para la higiene personal y de limpieza del hogar, es decir, todo aquello que utilices y se vaya al desagüe, ya que además de que los productos que no son biodegradables contaminan el agua, también pueden afectar la salud humana, la de los animales y del medio ambiente.

Algunos consejos sencillos para elegir productos biodegradables:

6. Aprovecha las energías limpias

El sol y el viento son recursos renovables, inagotables, son energías limpias del planeta, por lo que es un verdadero desperdicio no aprovecharlas al máximo. Considerando también que aproximadamente el 80% de la producción de energía mundial proviene de los combustibles fósiles (como el petróleo o el gas natural), es tiempo de darles tregua – y a nuestro planeta-, ya que emiten grandes cantidades de dióxido de carbono durante su combustión, contribuyendo al calentamiento global.

¿Cómo aprovechar estas energías limpias? Seca la ropa tendida al sol, en lugar de usar la secadora; si tienes la oportunidad, cambia a ecotecnologías, por ejemplo, instalando paneles solares en tu hogar para producir la electricidad que consumes (cada vez hay más opciones, por lo que es tecnología un poco más accesible); llena tu casa de plantas (refrescan y limpian el aire) que requieran poca agua, y colócalas cerca de las ventanas para que puedan aprovechar los beneficios del sol; abre ventanas y puertas para que haya buena ventilación y también aproveches la luz natural; si vives en clima cálido y a una ventana le pega el sol todo el día, mantén la cortina cerrada para que no se caliente tanto el interior, y viceversa.

7. Incluye más plantas en tu plato

La «pequeña» acción –que de pequeña no tiene nada– de incluir más alimentos de origen vegetal en tus comidas (y reducir/eliminar los de origen animal) tiene un gran impacto positivo en el planeta, en tu salud, en la justicia social y animal. De hecho, no comer carne un solo día a la semana, reduce en un 12% tu huella de carbono... ¡imagínate el gran impacto de eliminarla de tu dieta siempre!

Algunas tips sencillos para incluir más plantitas en tu plato:

Sustituye la proteína animal por vegetal (legumbres, granos, nueces, etc.); come el arcoíris (frutas y verduras de todos los colores); diversifica tu dieta (prueba diferentes tipos de cocina, ingredientes, especias, etc.); cocina más en casa; haz batch cooking (cocinar para toda la semana) para aprovechar mejor el tiempo y comer saludable; haz productos simples básicos, como: leche vegetal, granola, etc.; cuando comas fuera, pide la versión vegetariana.

8. Reduce el desperdicio de alimentos

Se estima que a nivel mundial se desperdician 900 millones de toneladas de alimentos anualmente, y el 60% proviene de los hogares. De hecho, se estima que en México se desperdician 94 kilos de alimentos por persona al año. Y no solo el alimento se desperdicia (y contribuye a la emisión de gases efecto invernadero), sino todos los recursos que se necesitaron para cosecharlo y llevarlo hasta ti.

Algunos consejos sencillos para evitar el desperdicio de alimentos en casa: Haz menú y lista de la compra, y consume a granel, de esta forma solo compras lo que necesitas; reutiliza lo más posible los alimentos, por ejemplo, las cáscaras de algunas verduras conviértelas en caldo de vegetales; si te sobra comida, cométela al día siguiente, regálala o congélala; haz conservas; dale la oportunidad a las frutas y verduras que no sean estéticamente perfectas; consume preferentemente local, de productores y mercados, y de temporada, reduciendo en lo posible los intermediarios.

9. Comienza tu huerto

Considerando la gran cantidad de productos ultraprocesados de las mismas marcas de siempre que abundan en las tiendas convencionales, así como la predominancia de la agricultura industrializada e intensiva, en la cual se utilizan agrotóxicos, transgénicos, consumo masivo de agua, entre otras atrocidades más; una alternativa es comenzar a cultivar nuestros propios alimentos… un medio hacia la soberanía alimentaria.

Nadie puede cultivarlo todo, pero todos si podemos cultivar algo adecuado a nuestro entorno. Por ejemplo: las hierbas aromáticas son de las plantas más comunes para iniciar, ya que, en general, son más simples de mantener y prácticamente las podemos crecer en una macetita donde sea que pegue el sol; puedes comenzar a cultivar lo que más consumes o lo que es más complicado conseguir sin agrotóxicos -como las hojas verdes- o lo que es más caro en el mercado.


Estos tips y alternativas te ayudarán a ir descubriendo más áreas con potencial de cambio; llevar un estilo de vida más saludable y simple; ahorrar dinero y recursos naturales; apoyar individuos, comunidades y proyectos conscientes; reducir emisiones de gases de efecto invernadero y disminuir tu huella ecológica.

Lo que es bueno para el planeta, es bueno para todos ♡.

¿Cuál(es) de estas acciones ya has implementado en tu hogar? ¿Te gustaría compartirnos otro consejo que te haya funcionado? =)


Por: Carolina Vargas Rubio ♡ laperronalife.comhola@laperronalife.com ∙ IG: @laperronalife

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