Libertad

Desde hace algún tiempo, monjes budistas así como voluntarios, llevan a los presos en las cárceles la enseñanza del mindfulness (conciencia plena) y la práctica de la meditación.

¿Y para qué?, podrás preguntarte. La respuesta es que las personas que se encuentran en las cárceles no tienen opción a donde ir, que hacer,  ver a sus familiares, no tienen libertad de acción. Lo único que pueden tener libre es su mente y corazón. Por esta razón, la importancia de  enseñarles el mindfulness, para que puedan ser felices a pesar de sus circunstancias.

Reflexionando sobre este tema, me doy cuenta que la tendencia del ser humano es vivir en una cárcel mental, en una cárcel de nuestras propias decisiones. Por enseñanzas culturales, familiares, religiosas, sociales, no nos damos la oportunidad de pensar y vivir con libertad, ser quien realmente somos, hacer lo que realmente nos apasiona y llena de energía.

En muchas ocasiones, por comodidad, conveniencia, miedo, expectativas de y hacia los demás, inclinación hacia el perfeccionismo inalcanzable,  preferimos vivir en la cárcel de las apariencias o de la “seguridad o estabilidad”…. Sin percatarnos que cada momento creamos un desgaste de energía al trabajar en un trabajo que no nos apasiona; vivir en una ciudad donde no vibramos positivamente; pelear con uno mismo tratando de adaptarnos y forzarnos a que nos guste algo que nosotros mismos decidimos; porque siempre queremos correr más y más rápido en una maratón que ni siquiera deseamos correr. No nos percatamos que ¡no estamos presos! Tenemos libertad y tenemos la opción de decidir.

Por qué en lugar de forzarnos a ser quien no somos, mejor generamos energía positiva y fluimos orgánicamente, al ser quien realmente somos, “salir del closet” (cualquiera que sea nuestro closet), pensar y actuar de acuerdo a nuestros valores e ideales, compartir el hoy con los seres que nos rodean, serle de servicio a la comunidad, actuar con compasión. Agradezcamos todos los días de nuestra vida que tenemos algo muy valioso que damos por sentado, la libertad.

Hagámosla valer.

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